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Tiempo y paisaje: Frio, duro, seco, cortante……casi dormido

30 Enero 2010

» Calendario, Enero, últimas

Aunque Febrero es el mes en el que se registran las temperaturas mínimas más bajas, en ocasiones menos de 10 grados bajo cero, enero es, seguido de diciembre, el mes más frío del año. Lo atestiguan las temperaturas medias de medias, que son las que denotan el frío total de un mes. Por lo demás, enero es el mes con mayor número de días helada, el segundo en días de nieve, el segundo en humedad y, como no, también el segundo de nieblas. Resumen: un mes frío y duro que, sin duda, endurecerá sus plantas para que en primavera resulten la sensación de los alrededores.

El campo, el bosque, la campiña, en enero son mágicos, parece como si estuvieran dormidos, pero con el ojo medio abierto. Caminas por una ladera con aspecto de vacía y descarnada y el pie se levanta de manera refleja para no pisar unas hojas divididas y estriadas, duras y emergentes, que a veces aparecen sobre la nieve y el hielo…

Son eléboros o rosas de navidad (Helleborus sps.) que anuncian varas llenas de campanas de todos los colores para dentro de unos días; o campanillas de las nieves (Galanthus nivalis) que ya se van despertando, naturalmente abriendo sólo un ojo para empezar; o violetas madrugadoras (Viola odorata), que tienen la manía de florecer en pleno invierno.

Y que decir de las siembras de cereal, amarillas, quemadas, martirizadas por los hielos, pero enraizando más y más profundamente gracias a eso, y esperando ahijar a principios de primavera, asimismo por la “poda” a la que su majestad el frío, las someten.

Pocas cosas tan gratificantes como saludar al año nuevo con un paseo por el campo, aunque se encuentre pesado y embarrado a causa del deshielo.

Si se fijan, se darán cuenta de que un primero de enero siempre hace buen tiempo; el sol es cálido y muy brillante, y el bienestar profundo: todo comienza, todo termina.

Los campesinos podan las cepas de sus viñas, dejando unas valiosísimas yemas casqueras que darán fantásticos racimos en verano y guardando con esmero los sarmientos para la chimenea : no olvidemos que el sabor de la carne asada en su lumbre es, sin lugar a dudas, el mejor.

Aprovechen, porque poder observar los grandes mastodontes del paisaje, castaños, robles, hayas, olmos, alisos o chopos, desnudos y mostrando todo el entramado de troncos y ramas, es un verdadero lujo disponible únicamente en estos días. Y si están sombreados por nidos de aves que pronto albergaran huevos, el valor añadido aumenta mucho.

Texto: José Plana
FotografíasFloramedia
Arriba izquierda: Eléboro (Helleborus Niger)
Arriba izquierda: Campanilla de las nieves (Galanthus nivalis)
Abajo: Violeta (Viola Odorata)

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