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Las plantas preplantadas

3 noviembre 2008

» Strelitzia, últimas

Las plantas preplantadas

Conocemos como plantas preplantadas, aquellas que encontramos en los puntos de venta envasadas en estuches con un pequeño cepellón con sustrato, pudiendo estar este protegido por una pequeña bolsa de plástico o tela.

Normalmente se utiliza este tipo de presentación entre otras, en rosales, plantas arbustivas, árboles ornamentales y frutales, en una época en el que la planta se encuentra en su parada natural invernal.

Las ventajas de este sistema de presentación son muchas. Entre las principales, como decimos, la planta se encuentra en su reposo invernal coincidiendo también con su período de comercialización. En los puntos de venta, en este período suele encontrarse con temperaturas favorables a su desarrollo. En esos momentos, estas plantas comienzan a “mover” y al encontrar una zona de sustrato, sus pequeñas raíces no mueren sino todo lo contrario, desarrollan y no pararán de hacerlo mucho mejor una vez transplantadas en su lugar definitivo del huerto o jardín.

Las plantas preplantadas

Su ubicación
Una vez adquiridas estas plantas, lo primero que tenemos que tener en cuenta es el lugar de su plantación. Como ejemplos, si es un rosal se dispondrán en grupos en el caso de arbustivas o en alineación si son trepadoras. Si es una arbustiva dependerá del objetivo final perseguido. Y si es un frutal, tendremos en cuenta si en un futuro será un ejemplar individualizado o formará parte de un grupo como huerto. En todos los casos, siempre hay que imaginar como será esa planta en un futuro inmediato, para prevenir el espacio que necesitará individualmente para su correcto desarrollo y aspecto final.

Además de su espacio vital necesario, también tenemos que tener en cuenta otros aspectos como son la iluminación que necesitará esta variedad en cuestión y las condiciones de vientos peculiares de la zona. Si es un frutal, por lo general siempre irán mejor en zonas bien ventiladas y con una máxima iluminación, donde la sombra de la vivienda propia o de vecinos no la reduzca demasiado.

Las plantas preplantadas

La tierra y su plantación
Elegido el sitio, seguiremos con la optimización del terreno si es necesario. Para frutales y árboles ornamentales, debemos prestar un especial interés a la tierra en profundidad, siendo ideal que esta esté en condiciones hasta un metro de profundidad. Menos cantidad no implica un problema en sí, pero si debemos saber que a menos profundidad, el sistema radicular final de la planta se irá encontrando mermando, necesitando de mayores cuidados.

La tierra puede mejorarse aportándole una cantidad sustratos especiales comerciales, fertilizantes como abonado de fondo y algún regenerador de sustratos con base de “polímeros hidrófilos” que nos ayude además en un importante ahorro de agua.

Independientemente de la profundidad de la capa de tierra disponible, el siguiente paso es realizar un pequeño orificio para la plantación de cada una de las plantas adquiridas. La profundidad y anchura del mismo, debe ser un poco mayor al que posee el cepellón en altura de la planta adquirida.

Una vez realizado, es conveniente llenarlo totalmente de agua con el fin de que esta, filtre perfectamente por sus paredes interiores, creando un “bulbo” de humedad alrededor de la planta. Cuando el agua haya desaparecido, se le retira con cuidado el envoltorio del cepellón y procurando conservarlo se introduce en el hoyo aportándole la tierra retirada anteriormente. A esta tierra se le puede añadir un abonado de fondo en el caso de no haberlo realizado antes.

Las plantas preplantadas

En el caso de los frutales injertados, es recomendable colocarlos de forma que la zona del injerto quede opuesta a la dirección de los vientos predominantes. El motivo es el evitar que una racha ocasional de fuertes vientos, pudiese llegar a “desgarrar” la rama de la variedad durante los primeros meses de su plantación.

La planta debe quedar plantada al mismo nivel o algo más con el que venía marcado en su cepellón y nunca menos. Se presiona ligeramente el sustrato de alrededor y se riega abundantemente. Los siguientes riegos deben de ser controlados para que la planta no se quede seca en ningún momento.

Tras percibir que la planta ha enraizado y comience su brotación, es recomendable el distanciar ligeramente los riegos, intentando conseguir cortos períodos de “cierta sequía”, para favorecer y estimular que sus nuevas raíces tiendan a explorar el nuevo terreno.

Puede ser interesante el crear un pequeño círculo de tierra alrededor de la planta para retener el agua de riego y aumentar así la disponibilidad de la misma cerca de ella. Por otra parte, si se tiene previsto utilizar el riego por goteo, es muy importante el comenzar a utilizarlo inmediatamente del primer riego tras la plantación, ya que conseguiremos que el desarrollo de sus nuevas raíces se concentren en el la zona de influencia de este riego localizado.

Las plantas preplantadas

El tutorado
Si son plantas trepadoras… la pared, valla o estructuras especiales creadas para tal fin, irán cumpliendo su objetivo. Si son arbustivas no suelen necesitarlos. Pero para árboles tanto frutales y ornamentales, es interesante el colocar un tutor que ayude a mantener su verticalidad durante al menos el primer e incluso el segundo año.

Este tutor debe de ser robusto y ser colocado durante la plantación para evitar daños en el sistema radicular ya que suele ir muy pegado al tronco. Una vez colocado, la sujeción con la planta se realizará con una cierta holgura y con materiales del tipo rafias o similares que sean flexibles, nunca alambres, ya que pueden estrangular y dañar la madera de la planta.

La utilización de pequeñas láminas de goma sobre la zona de atado es más que recomendable. De la misma forma que su supervisión cada varios meses para reajustar el atado al grosor desarrollado por la planta en su crecimiento natural.

Más información en el libro ‘Guia visual de Plantas de Jardín

Fernando Cuenca

 

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